Rosario, Martes 22 Agosto 2017
Martes, 27 Diciembre 2016

La política santafesina gana tiempo

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La decisión de unificar las elecciones pospone campañas y debates. Ningún partido o frente tiene candidatos definidos. Llamativos encuentros entre Lifschitz y gobernadores peronistas.

Mauricio Macri considera que si a Santa Fe le va bien, a él también le irá bien. Eso explica buena parte del cambio de relación con Miguel Lifschitz. También explica, en parte, por qué el gobernador decidió no desdoblar las elecciones. Necesita tiempo. Y el presidente también.

Hasta hace 30 días parecía que estallaban los planetas del Frente Progresista si Lifschitz estampaba su firma en el decreto unificando la fecha de las elecciones. Nada de eso ocurrió pese a que el presidente de la UCR, Julián Galdeano, había dicho que la coalición volaría por los aires. Nadie se va del poder si no lo echan. Como decía un curtido ex gobernador: "Afuera hace frío, aun con 35 grados de térmica".

Transcurrido un año de mandato, reaparece en toda su magnitud la frase de un diputado provincial radical, con más de 20 años de historial en la banca: "El PRO nos ofrece subir a una balsa que no se sabe cuánto ni cómo resistirá. El barco del Frente Progresista está como el Titanic antes de hundirse, pero con orquesta y copas de champán en la cubierta".

Para saber cómo están las cosas, la UCR encargó una encuesta en toda la provincia. No hay novedades en este boletín. Curiosamente, en muchas de las preguntas que se les formulan a los santafesinos sobre Lifschitz y Macri o Frente Progresista y Cambiemos, la respuesta más utilizada es "no sabe/no contesta. Un oxímoron.

Campos verdes de mi tierra natal.

Lifschitz cree que a medida que transcurran los meses se visibilizará su apuesta por la obra pública y la provincia gozará de los beneficios del campo. Apuestan a la dninamización de la venta de implementos agrícolas y productos laterales. No es un dato menor que Santa Fe y Córdoba hayan sido las únicas que vieron crecer su economía en el muy olvidable 2016.

Seguridad y obra pública es el desafío y la apuesta para mantener chances en alto de ganar las elecciones de mitad de mandato. Se termina por estas horas el latiguillo de que "para las elecciones falta una eternidad", "no es un año electoral" y cuestiones por el estilo. El 2017 es el año en que doblarán las campanas políticas.

Si los comicios se desdoblaban, en enero comenzaba a correr un calendario excéntrico, en que el que nadie tendría candidatos consolidados para largarse al ruedo y ofertar cosas que la sociedad ni siquiera quiere escuchar, preocupada como está por los bolsillos raídos. La unificación (primarias en agosto, generales en octubre) le permite a Cambiemos y al Frente Progresista comprar tiempo, una opción que en política vale tanto como el oro.

Hoy, el socialismo apuesta sus fichas a jugar a todo o nada si es que Antonio Bonfatti encabeza la lista a diputado. Y Bonfatti está con más ganas que hace dos meses atrás. Si el actual presidente de Diputados encabeza la nómina no habrá excusas para los socialistas: deberán triunfar, aunque sea por un voto. Una derrota de su líder (el más votado en las elecciones de 2015) anticiparía una debacle más global.

En Cambiemos la novedad es la interna cada vez más visible en el PRO, que se refleja ya no en especulaciones de pasillo, sino en fotos, subgrupos y voces maldicientes por lo bajo. Una característica inédita, que complica el análisis, es que las divisiones no son por cuestiones ideológicas o políticas, sino por aspectos personales.

El radicalismo deberá ir poniendo en escena otro nombre que no sea el de José Corral. Salvo una novedad de último momento (que en política puede suceder) el intendente de Santa Fe privilegiará su cargo ejecutivo en vez de lanzarse a una postulación a diputado con muchas más cosas para perder que para ganar.

Atento a esa realidad, que asoma compleja, es que Galdeano declaró el lunes en un programa televisivo que la UCR no descartaba, incluso, ir por afuera de Cambiemos a las legislativas.

Sin Corral en la cancha, sería una ingenuidad pensar que el macrismo les regalará a los radicales el primer lugar en la grilla cuando lo que se pondrá en oferta es "Macri sí o Macri no". Se verá si Luciano Laspina es el elegido, como parece. El presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, hasta aquí, siempre vio con mejores ojos un lugar en el abanicado gabinete económico que meterse en el barro de una campaña interna. Nada garantiza tampoco que el PRO tenga una sola lista.

En el PJ no hay certezas. El único grupo de poder que quedó en pie es el de los senadores, que hacen su mejor negocio jugando partidos individuales, abriendo las tranqueras de sus jurisdicciones y no jugando fichas por nadie. ¿Cambiaron?

Lo concreto es que el peronismo no kirchnerista o ex kirchnerista tiene un primer desafío por delante: ganarle a Agustín Rossi, ya lanzado para una diputación. El ex ministro reveló que concurrirá por adentro del PJ, aunque tal vez el partido disponga la conformación de dos frentes. Si es así, los votos se esparcirán. Y si es una interna a cara de perro —o de chivo— deberán tener un postulante que doblegue al espacio K.

Como una recurrencia cada vez que se viene una etapa de elecciones, aparece el nombre de María Eugenia Bielsa, hoy en plena actividad profesional y con pocas ganas de responder llamados. Es lo que parece. Nunca se sabe con la arquitecta.

Algunos peronistas quieren exigirle a Omar Perotti que cubra el vacío con una candidatura a diputado nacional. Suena inverosímil, atento a que el dirigente rafaelino tiene 5 años más en el Senado nacional. Este diario publicó que algunos tentaron a la jueza federal Alejandra Rodenas, pero nadie lo ratificó en público. Ni la propia Rodenas.

El Frente Renovador no tiene en claro su futuro. La única referencia es Alejandro Grandinetti, quien tiene mandato en la Cámara baja hasta 2019. Sergio Massa tuvo una reunión bastante enigmática con Lifschitz no hace mucho. Son tiempos en que todos empiezan a hablar con todos.

Un dato de la realidad política es la presencia de Lifschitz en el Grupo Savoy (por el nombre del hotel porteño en que se reúnen) con un conglomerado de gobernadores peronistas. El peronismo tendrá que salir a pescar fuera de su pecera en 2019 porque con los propios no alcanza.

La ausencia de candidatos, tácticas y estrategias hace que la decisión del gobernador de unificar las elecciones sea recibida como un bálsamo por propios y extraños. Aunque no deberían dormirse en los laureles, si es que eso existe.

Bien canta David Lebón que "el tiempo es veloz". Y en política, mucho más.

Mauricio Maronna

Jefe de la seccion Política del diario La Capital

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