Rosario, Martes 22 Agosto 2017
Martes, 06 Junio 2017

Construyendo la campaña

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La mira en la campaña. Para los funcionarios nacionales son días de nerviosismo. Por un lado esperan los resultados de la investigación sobre corrupción en Brasil y, por otro, ver cómo impacta en las inversiones en Argentina.

La escena es impactante cuando se la ve desde afuera. Hay archivos de computadora que se envían y su descarga consume la adrenalina de los funcionarios como si se tratara de la clave para desactivar una bomba. Otros, visitan oficinas de ministros y secretarios con anotaciones que descifrarían "el" enigma definitivo. Ni hablar de los teléfonos. Se escuchan respuestas telegráficas pero contundentes. "Es mañana". "No va a haber lista". "Olvidate. Va a salpicar fuerte".

En el gobierno nacional se viven horas de mucho estrés con el denominador común de la campaña electoral. La ansiedad tiene dos vertientes. Conocer el resultado de las investigaciones anticorrupción del Brasil que afectaría a muchos argentinos de la política y del empresariado y, por el otro lado, monitorear el efecto en la economía real de las inversiones estatales en infraestructura. "Es una paradoja", sonríe un ministro. "La suerte está echada para saber cuánta coima se cobró por la obra pública y cuántos votos nos da la misma obra pública", agrega.

Mauricio Macri luce muy entusiasmado con vistas a octubre. Los que lo frecuentan, dicen que no se lo veía con tanta energía desde los primeros meses de la asunción. El bautismo internacional que recibió lo tiene convencido.

Su gurú, el indescifrable Jaime Durán Barba, explica con su clásica adjetivación delirante que el presidente tuvo más encuentros con hombres del poder real que ningún líder mundial. "Mauricio, en este tiempo, estrechó más manos poderosas que Angela Merkel", le refería a un secretario de Estado. "Hacia afuera habrá escuchado elogios en chino, italiano, inglés o ruso, pero hacia adentro la inflación, el no crecimiento del empleo y la baja del consumo se escuchan en castellano directo", le replicó al ecuatoriano el mismo funcionario. "Idioteces. La gente quiere un líder importante. No un pequeño gobernante que se preocupa del precio de la leche", le habría respondido el experto en política. Así de exótico piensa el hombre.

En ese marco de exaltación interna, Cambiemos espera cosechar respuestas en el país de la inversión en obra pública. Se han puesto en la calle casi 60 mil millones de pesos, con estratégicas localizaciones como la provincia de Buenos Aires. Las memorias externas de las computadoras oficiales se cubren de datos del Indec que demostrarían el repunte de la actividad colateral al hacer puentes, caminos u hospitales. "Estamos creciendo en todos los rubros", agitó esta semana uno de los hombres de la mesa chica de presidencia en el encuentro de principios de semana. Es parcialmente cierto. Hay mejores números pero siempre comparados con el 2016 que fue catastrófico.

A la par de monitorear las maquinarias pesadas que mueven la obra pública, la administración nacional está muy atenta a los resultados de las investigaciones brasileñas por el caso Odebrecht. Ahí está el buen ministro Germán Garavano "disparando a todo lo que se mueve", como se grafica en la Casa Rosada. El titular de la cartera de Justicia cree que el trabajo será de utilidad para comprobar que el gigante paulista que invirtió en nuestro país pagó mucho más que los 35 millones de dólares de coima que los reconocidos. "Hay más. Mucho más", le dijeron a Garavano. Y, la especulación política pura, dirige a estar convencidos que el kirchnerismo va a resultar muy salpicado. "Si eso ocurre en medio de la campaña", le explica a este cronista una de las fuentes oficiales antes citadas, "la victoria está asegurada".

No deja de ser imprescindible hacer un paréntesis para hacer algunos señalamientos. Cambiemos ha lanzado una batería de obras públicas como ya se dijo. ¿Por convencimiento o por necesidad? Lo respondió la saliente ministra Susana Malcorra (una gran pérdida): "El entendimiento de la economía del gobierno es bien heterodoxo. El gasto social es el más alto de la historia no sé si se por convencimiento o porque no hay margen para hacer otra cosa", confesó en público. Y lo otro: ¿es necesario esperar a Odebrecht para confirmar el desvío ilegal de dinero público en contrataciones diversas? La respuesta es no. La millonaria estafa con los subsidios al transporte, la compra escandalosa de material ferroviario de rezago a España y Portugal y, especialmente, el caso Los Sauces y Hotesur son dos palmarias muestras del abuso del poder para conceder a hoteles y negocios de la ex familia presidencial ganancias inadmisibles. La tibieza (al menos) de los jueces que tienen a su cargo las causas, impresiona. No vaya a ser cosa que hasta que el affaire brasileño no se termine (y llevará mucho tiempo) se siga dando margen a patear para adelante las causas vernáculas obvias.

La amiga Carrió

Mauricio Macri cerró la grieta que comenzaba a abrirse con su aliada fundadora de Cambiemos. Ante el auditorio del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, el presidente acusó a algunos jueces de encubrir al ex ministro de Infraestructura del kirchnerismo: "Si el señor De Vido, que es un emblema, tiene demasiados amigos en la justicia federal, los miembros de la justicia federal tienen que saber que... ¡Cuidado! Los argentinos queremos saber la verdad, así que más vale que nos representen. Si no, vamos a buscar otros jueces que nos representen", expresó el titular del Ejecutivo. Dijo lo que ella quería que dijese. Cumplió su pedido y la legisladora evitó embestir otra vez contra él.

Es verdad que no hace falta ser detective para coincidir en que algo raro pasa para que el hombre que manejaba toda la obra pública siga inmune a las decisiones que lo obligarían a responder en juicio oral por las sospechas que pesan sobre él.

Las piruetas dialécticas y jurídicas hechas por el juez en la sentencia que procesa a Hebe de Bonafini, Sergio Shocklender y a José López (el de los bolsos) entre otros e impone falta de mérito sobre De Vido son antológicas. De la antología de la impunidad, por las dudas. Pero que el titular del Ejecutivo opine como un comentarista sobre la justicia es, primero, una intromisión republicana y, luego, un acto de liviandad funcional. ¿Sabe el presidente qué juez encubre al exministro? Entonces, denúncielo.

En este aspecto Macri se contagia de su socia Elisa Carrió, que es capaz de disparar una acusación formidable para luego evitar probarla o simplemente pasar al próximo tema sin más. La chaqueña había asegurado que la espió la Side en su viaje a Asunción. Esta semana se reunió en privado (sic) con el titular de la Agencia Federal de Investigaciones, Gustavo Arribas, y concluyó. "En Paraguay me protegió Arribas, pero acá me espían y me escuchan". Otra vez "sic". ¿Quiénes? ¿Los va a denunciar?

Mejorar la calidad institucional es resignar la convicción de que hay "mejores" ante la ley que son infalibles por naturaleza y asumir que los canales institucionales, endebles, mejorables o lo que sea, son los que corresponden para cambiar en serio las cosas y no jugar a los adjetivos ampulosos en medio de una campaña electoral.

Luis Novaresio

Periodista en C5N, Radio 10 y Radio Dos. Columnista del diario El Ciudadano de Rosario.

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