Rosario, Sábado 25 Noviembre 2017
Lunes, 30 Octubre 2017

Adjetivos delirantes

Escrito por 

Tras las rejas. Julio de Vido no es un preso político sino por la ley, alguien que ya entorpeció la investigación en su contra y podría seguir haciéndolo.

Julio de Vido es un preso político. En la Argentina no hay más Estado de derecho. La primera afirmación corresponde al abogado defensor del ex ministro de Planificación de la Nación. La segunda, a su ex jefe, la doctora Cristina Kirchner, quien sin poner las manos en el fuego por su secretario de Estado, diagnosticó el fin de la República.
Si es cierto lo que decía Sarmiento que del ridículo no se vuelve, no menos debería ser el no regreso desde la adjetivación delirante sin un sustantivo que la respalde. Julio de Vido está preso por decisión de dos tribunales que instruyen un proceso penal en el que puede defenderse como cualquier ciudadano de a pie. Porque, por las dudas, ante la ley es un mero ciudadano de a pie.

¿Por qué está detenido de Vido ahora? ¿Por qué él y no la treintena de imputados en la causa que están siendo investigados por un fraude en perjuicio del Estado tendiente a rapiñarse millones de dólares en obras inexistentes o con sobreprecios en los yacimientos carboníferos de Río Turbio? ¿Por qué está preso él y no Amado Boudou, Carlos Menem u otros funcionarios que serán recordados por su desfile justificado por Comodoro Py?

En nuestro país se puede quedar preso mientras dure el proceso por dos razones: peligro de fuga o intento de entorpecimiento de la causa. Julio de Vido está encarcelado por la complejidad del delito que se le imputa, por su objetiva actividad para entorpecer el proceso y por el riesgo de que siga en esa actitud ante el cargo que ostenta. Lo dispuso un tribunal. No es un preso político. Se dictaminó en un proceso penal ante la justicia. Hay República.

Para entender esto bastaría que la ex presidenta o quien afirma que el país salió del Estado de Derecho leyeran apenas doce fojas del fallo de la Sala II de la Cámara de Apelaciones de la Capital Federal. Un abogado y un periodista deberían cada tanto darse una vuelta por los expedientes. Para el resto de la ciudadanía, tratar de entenderlo es vital para no sumarse a la serie de disparates u operaciones de mala fe que rodean la noticia. Una vez más, en este caso hay mucha intención de tener la verdad a cualquier costo antes de que intentar aproximarse lo más posible a la verdad.

De Vido está detenido por "una maniobra defraudatoria cuya operación se sitúa entre el 14 de enero del 2009 y el 26 de enero de 2016, que consistió en la ilegítima obtención de fondos provenientes del Estado nacional, concretamente del ministerio de Planificación Federal y del yacimiento carbonífero de Río Turbio y de los servicios ferroportuarios con terminales en Punta Loyola y Río Gallegos, de la provincia de Santa Cruz y (...) de la Fundación regional de la Universidad tecnológica de Santa Cruz". Eso dice el fallo de la Cámara. El perjuicio se estima entre 250 y 500 millones de pesos, según sostiene el dictamen fiscal.

Para traducir más gráficamente lo que se hizo se puede destacar que el ministro, más un conjunto notable de funcionarios locales y nacionales, erogaron millones de pesos para construir un ferrocarril que uniese la mina con el lugar de carga del carbón. Se pagó en tiempo y forma a pesar de, pequeño detalle, jamás haberse puesto en tierra ni un metro de vía. O, otra perlita, por también pagado en contante y sonante, un camino que no aparece en la geografía de Santa Cruz en un solo metro del asfalto. Detalles, claro.

El fiscal Carlos Stornelli probó en el expediente que a la hora de secuestrar planos, documentos, evidencias contables que corroboraran esto (que no hay ruta ni vía es sencillo de ver: no hay), aún gobernaban De Vido y quien hoy se agravia por la falta de Estado de derecho. Camiones cargados esa prueba desaparecieron por orden de los delegados santacruceños del ministerio y del gobierno provincial, explicaron testigos. En suma, se destruyó u ocultó prueba, se entorpeció la causa. ¿Podría seguir pasando esto? Sin dudas: la administración de Alicia Kirchner sostiene a los mismos funcionarios que hicieron desaparecer pruebas o que, casualmente, se negaron a declarar en contra del ex ministro como testigos cuando ya lo habían hecho antes. ¿Quizá por temor a las represalias? ¿Por qué no, otra vez?

Como si esto fuera poco, el voto de Martín Irurzun, primer camarista que vota en el fallo y que conseguirá la adhesión total de sus colegas Bruglia y Farah, explica que el actual cargo de diputado de De Vido le permitiría interferir con sus actos legislativos en el tema y, cómo no, en el mismo lugar que se investiga el delito.

En suma: De Vido está preso por entorpecer la causa, por la complejidad del delito y, por el cargo que detenta, ante el riesgo concreto de "quitar del medio" pruebas o testigos que permitan conocer la verdad. Los adjetivos califican a los sustantivos, aprendimos en la escuela primaria. Cuando el sustantivo es uno, no hay modo de torcer su naturaleza por más que se le agregue un adjetivo rimbombante. No es preso político. Es preso según la ley.

Dudas: ¿Por qué no está preso Menem y no fue desaforado? No es en los códigos en donde hay que preguntarlo. Es en el Senado de la Nación que alguna vez tuvo el voto del riojano para apoyar las medidas de la gestión Cristina y en la de hoy de Macri. ¿Qué cambió para que el juez que lo detuvo hoy haya dicho hace unos meses que no correspondía el arresto? Que su decisión fue revisada por una Cámara, cosa que desde los romanos se llama apelación que garantiza el debido proceso. ¿Por qué Boudou no fue detenido? Porque a pesar de estar sospechado con fundamento de querer quedarse con desde una fábrica de billetes hasta de un Ford Sierra que le correspondía ganancialmente a su ex eposa, no quiso fugarse ni destruyó prueba. Así podríamos seguir con las preguntas y las respuestas, que nunca atacarían la decisión de la Cámara que puso preso a De Vido.

Ni la innecesaria espectacularidad del procedimiento de traslado, ni el innecesario festejo con aplausos, abrazos y bebidas alcohólicas de algunos opositores, nublan la decisión. Se trata de pensar desde el derecho y del sentido de justicia y no de jugar al chiquitaje político.

Una última duda si es más compleja de responder. ¿Por qué ahora? ¿Por qué los mismos jueces que antes sólo sabían correr traslado como toda actividad hoy avanzan de esta forma? El diputado nacional Mario Negri, oficialista si los hay, lo respondió con claridad: "Es obvio que los jueces tienen mucho más claro el cronograma electoral que la propia política". Eso sí que es penoso. Pero el adjetivo penoso no transforma el sustantivo justicia.

Luis Novaresio

Periodista en C5N, Radio 10 y Radio Dos. Columnista del diario El Ciudadano de Rosario.

Noticias de Encuentro Argentino de Transporte Fluvial
  • Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur

    Presentación Anuario Hidrovías del Mercosur En el Marco del XXVII Seminario Internacional de Puertos, Vías Navegables, Transporte Multimodal y Comercio Exterior, el martes 28 de noviembre a las 17.30 hs se presentará el Anuario "Hidrovias del Mercosur". Iniciativa del Instituto de Desarrollo Regional de Rosario[…]

    Leer más...
Noticias de Infrapublica.com

Cotizaciones

Dolar ${dolar_c} / ${dolar_v}
Euro ${euro_c} / ${euro_v}
Real ${real_c} / ${real_v}