Rosario, Viernes 19 Octubre 2018
Martes, 02 Octubre 2018

De lo que no cambia Cambiemos

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La Justicia. Los cuestionados manejos internos en el Poder Judicial parecen no haberse modificado pese a los anuncios de campaña del gobierno. Una promesa que hasta ahora se suma a la lista de incumplimientos.

Intentar explicar por qué un partido político gana las elecciones es tarea difícil. La multicausalidad que lleva a la mayoría del electorado a decirle sí a un candidato está ampliamente estudiada. Hay infinitas razones. ¿Por qué ganó Mauricio Macri en 2015? No hay modo de enumerar todas y cada una de las causas.

Sin embargo, uno cree, hay dos núcleos bien claros de ese porqué. La situación económica generada por la administración de Cristina Fernández y la vocación autocrática de esa misma gestión por quedarse con todo el poder. "Vamos por todo" es una explicación del resultado.

Por lo primero, la desocupación y la inflación, todas reprimidas por mediciones mentirosas del Indec y el parate en el crecimiento objetivo en todas las actividades fueron motores para que Daniel Scioli no fuera presidente. La grosería expresa de "tenemos menos pobreza que Alemania y Canadá" es la representación más cabal de esto. ¿Cumplió Mauricio Macri con el cambio prometido? Este mes se da la respuesta más brutal del no. La inflación para el 2018 está prevista en al menos 45 por ciento, cuando se presupuestó entre el 10 y el 15. La caída de la producción será obvia cuando se prometió un crecimiento del 3%. La desocupación es ya hoy del 9 por ciento con expresiones del 12 en la provincia de Buenos Aires y la pobreza es del 27% con tragedias como el 44% en Santiago del Estero. Aquí no cambia Cambiemos que no puede más que invocar herencias ajenas y maquillar torpezas propias.

No obstante, es interesante detenerse en el otro aspecto mencionado. La institucionalidad y el respeto por la división de poderes. ¿Cambió Cambiemos, por ejemplo, en su respeto por la intromisión en la Corte Suprema? ¿Se terminaron las prácticas de querer "tirar por la ventana" a un juez como Carlos Fayt, nombrar subrogantes amigos, condicionar sentencias y presionar jueces?

Esta semana ingresó en el Congreso de la Nación un pedido de juicio político contra una de las ministras de la Corte Suprema. En cualquier lugar del mundo, pedir que se eche a un juez supremo por presunto manejo ilegítimo de su función sería un escándalo. Y mucho más en los términos de lo que afirma, con indicios fuertes, la denunciante, Victoria Donda.

Según la legisladora de Libres del Sur, Elena Highton de Nolasco utilizó información confidencial como ministra de la Corte para conseguir quedarse en su cargo a pesar de que violaba expresamente la Constitucional Nacional. Por las dudas que no quede claro el tamaño de lo que se denuncia: una diputada nacional asegura que una de las últimas y máximas guardianas de la Constitución se aprovechó de información que le llegó por ser jueza suprema para violar esa Constitución.

La doctora Highton asumió su cargo en junio de 2004, 10 años después de que la Constitución Nacional rigiese con la expresa norma de que un juez, a los 75 años, se debe jubilar. El 7 de diciembre de 2017, la jurista cumplió esa edad y, sin embargo, sigue en el cargo. ¿Por qué?

La diputada Donda explica que un año antes, cuando la jueza tenía (obviamente) 74 promovió un recurso de amparo para que se le respetase el derecho a seguir en el cargo como había ocurrido con el mítico y casi centenario Carlos Fayt, así resuelto por la misma Corte. Detalle. Fayt asumió jurando por la Constitución de 1853 que decía que un magistrado seguía en su cargo "mientras durase su buena conducta". No había tope de edad. Dato nada menor. Pero, según explica la legisladora, hay algo peor. La doctora Highton sabía que en la misma Corte se debatía ese año el caso Schifrin, otro juez que pedía quedarse a pesar de la edad y que era voluntad de la mayoría de los jueces hacer respetar el tope constitucional de los 75 años. No hay lucubración. Eso pasó en los hechos más adelante.

Donda dice que, aprovechándose de esa información privilegiada sólo para los supremos, Highton interpone el recurso, para ganarle en el tiempo a la sentencia que se venía. Repasemos: tiene 74 años y se agravia "por lo que podría sucederle" a los 75. Suficiente motivo para rechazar el planteo. Eso no pasó. El amparo siguió en el juzgado del doctor Lavié Pico. Ella sabe que la Corte va a cambiar su precedente y se "apura". Todavía más grave.

Pero hay más. Circula en los pasillos del palacio de Tribunales de la porteña calle Tucumán y, especialmente, entre el gremio de judiciales que asegura que se ha dado un golpe en la corte con el nombramiento del juez Carlos Rosenkrantz como presidente, un elenco de personas que "casualmente" tuvieron que ver con el hecho denunciado por Donda. Los patrocinantes del amparo de la magistrada están, se dice allí, vinculados a un estudio jurídico que tiene a uno de su ex integrantes nombrado en la vocalía de Highton. La lupa del conflicto de interés debería pasar por esos despachos, al menos, con dedicación a las secretarías administrativas de esa vocalía.

¿Qué tendría que ver la administración Cambiemos con todo esto? El juez Lavié Pico dice que la doctora Highton tiene derecho a quedarse en su cargo luego de las 75 años a pesar de que la Constitución dice lo contrario. Los maliciosos repasan aquí nombres de cercanos al juez con abogados litigantes en el caso. El gobierno nacional, a través del Ministerio de Justicia, debía apelar la sentencia como siempre se hace, Pues no lo hizo. Quedó firme el amparo y, claro, Highton se evitó llegar así a la Corte que ya había dicho con Schiffrin "a los 75, a casa". Pequeño gran olvido, asegura Donda, totalmente funcional a una jueza que queda con una "deuda moral" con quien no apeló, es decir, el gobierno.

Es inevitable leer, como ya lo dijimos en esta columna, que el cambio de voto de la doctora de Nolasco, quien apoyó por 11 años a Ricardo Lorenzetti en la presidencia de la Corte, debe tener otro motivo que la alternancia saludable en los máximos cargos públicos. En 11 años no se manifestó nunca esa vocación alternante. ¿Nació luego del amparo y del evidente y público desprecio de Cambiemos (Elisa Carrió a la cabeza) por el hasta mañana presidente de la Corte? ¿Eso no es intromisión de poderes? ¿Operan los operadores de siempre en la Justicia a pesar del ¨cambio¨?

La semana que viene luce con amenazas de radicalizarse el tema. El miércoles pasado debieron homologarse los nombramientos de empleados del tribunal que hace 4 o 5 años trabajan en la Corte y en organismos como el Centro de información judicial que vino a cumplir el mandato de hacer más transparente el Poder Judicial. Un gran avance es el CIJ. Sin embargo, ni el presidente designado Rosenkrantz, ni el ministro Rosatti ni, atención, la doctora Highton firmaron el acuerdo que estaba ya consensuado. Después de casi un lustro, se preguntan si un empleado merece ser empleado y hasta piensan en tomarles un examen de conocimiento ¿Cinco años después de darles trabajo quieren saber si son aptos para esa trabajo? Raro. Algunos bien informados ven la mano del Poder Ejecutivo ("los operadores" que siguen vivitos y coleando) para recortar personal por afecto a responder a los intereses políticos del momento y permitir el ingreso de "leales".

Sostener a un juez en contra de la Constitución, insultar a un juez públicamente sin más prueba que el capricho de diputados que se sienten elegidos por Dios, presionar para cambios de autoridades de otro poder son signos obvios de que no todo cambia. Por lo menos, hasta ahora.

Luis Novaresio

Periodista en C5N, Radio 10 y Radio Dos. Columnista del diario El Ciudadano de Rosario.

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